Los callos en los pies son completamente normales y ofrecen una protección natural. Sin embargo, un exceso de callosidad puede volverse molesto: zonas endurecidas, talones secos, grietas o incluso dolor al caminar. Por suerte, los callos se pueden tratar y prevenir con el cuidado de pies adecuado.
¿Qué son los callos?
Los callos son un engrosamiento de la piel que se forma por la presión o la fricción. En realidad, se trata de una acumulación de células muertas: el cuerpo genera más piel para proteger los pies.
Las zonas donde suelen aparecer:
- En los talones.
- Bajo la almohadilla del pie.
- En los dedos.
¿Cómo se forman los callos en los pies?
Cuanta más presión soporten los pies, más rápido aparecen los callos. Causas habituales de su formación:
- Caminar o estar de pie durante mucho tiempo.
- Calzado inadecuado.
- Piel seca.
- Exceso de peso.
- Caminar descalzo.
¿Cómo se pueden eliminar los callos?
Estas son las formas de eliminar el exceso de callosidad:
- Usa una lima para callos o piedra pómez.
- Visita a un podólogo titulado cada 6-8 semanas.
¿Cómo prevenir los callos en los pies?
Así puedes evitar la formación excesiva de callos:
- Usa calzado que te quede bien; el roce y la presión favorecen la aparición de callos.
- Un buen cuidado de pies es fundamental. Hidrata los pies a diario con crema de pies, bálsamo para pies o aceite corporal.
- Evita que la piel se deshidrate.
- Aplica a diario en los pies crema de pies, un bálsamo nutritivo con urea o aceite corporal. Ayuda a combatir la piel seca, los talones agrietados y previene la formación de nuevos callos.